sábado, 20 de noviembre de 2010

A proposito de la ley que intenta implementar Lavin...




Manifiesto de Profesores de Historia, Geografía y Ciencias Sociales

Chile, jueves 18 de noviembre de 2010

El día miércoles 17 de noviembre del año del Bicentenario, nos hemos enterado que el Ministerio de Educación, encabezado por Joaquín Lavín, implementará un nuevo plan de estudio el año 2011 para los cursos de 5° Básico a 1° año de Enseñanza Media, que desde el 2012 tendrá carácter de obligatorio. Este cambio consiste en una reestructuración de la carga horaria con el objetivo de “proporcionar mayor cantidad de tiempo a los sectores que tienen más efecto sobre el resto de los aprendizajes, es decir lenguaje y matemática*.”

El objetivo declarado nos suena a una clara equivocación; pretender que el desarrollo de las habilidades lingüísticas y pensamiento lógico matemático es facultad de una sola área del conocimiento, es un desconocimiento profundo de los avances en psicología del aprendizaje, epistemología y la experiencia práctica de los docentes de aula. La propuesta ministerial aumenta en dos horas pedagógicas las cargas horarias de Lenguaje y Matemática, pretendiendo con ello que nuestros niños, niñas y jóvenes, logren mejores aprendizajes en esas áreas. Los tecnócratas ministeriales acaso no visualizaron cambios en la estructura del currículum de los respectivos subsectores, en la profunda necesidad de mejorar las metodologías y recursos disponibles, en incluir la enseñanza de la música como una rica y motivadora forma de potenciar el desarrollo del lenguaje y el pensamiento matemático geométrico (¿sólo sus hijos y amigos en los colegios privados tienen derecho a este tipo de formación?).
Si bien esa mirada egoísta y miope nos parece grave, se convierte en gravísima cuando nos enteramos que las horas aumentarán a expensas de que el sector de Historia y Ciencias Sociales pierda un cuarto de su carga horaria. Aquí no sólo se trata del daño laboral para los profesionales del área, principalmente se trata de la vulneración al derecho de toda generación de conocer su pasado, construir la memoria, comprender el presente y soñar su porvenir. Además, es un desconocimiento de que la disciplina historiográfica y la metodología de las ciencias sociales, actúa como un espacio de síntesis del conocimiento, donde el sujeto cognoscente pone en marcha sus aprendizaje y los enriquece con su propio enfoque, convirtiéndose así en un ser activo constructor de conocimiento.
Sinceramente pensamos que esta propuesta encabezada por el Sr. Joaquín Lavín, no es nada de inocente, así como tampoco declara abiertamente su intención. Se nos hace evidente que se trata de un proyecto minimizador de las competencias ciudadanas, que pretende desterrar la formación de pensamiento crítico y cuestionador de los estudiantes, que busca hacer más profundo el “blanqueamiento de la memoria”… ¿quién más que ellos necesitan obreros calificados sin memoria y espíritu de participación?. Queremos saber porqué en un Estado laico seguimos financiado la educación religiosa y en esta pasada no se tocan las horas de este subsector; tendrá algo que ver la declarada devoción del Presidente y el Ministro, quienes busca imponer su cosmovisión a la ciudadanía.

Como la Historia es acción en el presente, para hacernos cargo de la construcción del futuro, el manifiesto tiene como objetivos:
1.- Levantar nuestro malestar frente a los trascendentales cambios que se aplican sin integrar a las bases.
2.- Manifestar nuestro malestar frente a autoridades que poco o nada piensan en las reales necesidades del sistema educativo.
3.- Invitar a que todos los actores, especialmente estudiantes y profesores, se informen y construyan su propia opinión.
4.- Solicitar que el Sr. Ministro y el Gobierno declaren sus reales intenciones, dejando de lado las máscaras que cubren su pensamiento ideológico.
5.- Promover que los establecimientos educacionales afectos a esta medida, mantengan la carga horaria del sector de Historia y Ciencias Sociales, aprovechando las horas de libre disposición.

Solamente nos queda por decir: “Estudiantes, Profesores, Profesoras, Historiadores e Historiadoras de Chile, unídos”


(enviado al mail)

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